
Las tres pruebas físicas de materiales más utilizadas en la industria y la academia
En el ámbito de las pruebas de materiales, existen numerosas técnicas para caracterizar el comportamiento mecánico de productos y materias primas. Sin embargo, a nivel global, tres ensayos se destacan por su frecuencia de uso, su relevancia técnica y su presencia en normativas internacionales como ASTM, ISO y otras organizaciones de estandarización. Estos métodos conforman la base del análisis mecánico en laboratorios de calidad, centros de investigación y líneas de producción.
1. Ensayo de Tracción
El ensayo de tracción es considerado la prueba fundamental en mecánica de materiales. Consiste en aplicar una fuerza de estiramiento controlada para determinar propiedades como resistencia máxima, módulo de elasticidad, punto de cedencia y alargamiento a la rotura.
Normativas ampliamente utilizadas incluyen ASTM D638 para plásticos, ASTM E8 para metales y ISO 527 para polímeros.
Este ensayo es indispensable en sectores como plásticos, metalmecánica, biomateriales, textiles, compuestos y dispositivos médicos, ya que permite predecir el desempeño estructural de un material cuando es sometido a fuerzas de tensión.
2. Ensayo de Compresión
El ensayo de compresión evalúa la capacidad de un material o producto para soportar cargas de aplastamiento, deformación o colapso. Es esencial en productos expuestos al apilamiento, transporte o presión constante.
Algunas normas comunes son ASTM D642 para empaques, ASTM D695 para plásticos, así como los métodos utilizados para evaluar botellas PET mediante ensayos de carga máxima o “top load”.
Entre las aplicaciones más frecuentes se encuentran: envases PET, cartón corrugado, espumas, tabletas farmacéuticas, plásticos rígidos y materiales de construcción. El resultado permite conocer la resistencia estructural, el comportamiento bajo carga y la estabilidad dimensional.
3. Ensayo de Dureza
La dureza es una de las propiedades más evaluadas en industrias de control de calidad debido a la rapidez del ensayo y su carácter mínimamente destructivo. Mide la resistencia del material a la penetración, deformación o rayado.
Dependiendo del tipo de material, se utilizan diferentes escalas y normativas: Shore A y Shore D para cauchos y plásticos, Rockwell, Vickers o Brinell para metales, e incluso métodos específicos para recubrimientos y maderas.
La prueba de dureza es ampliamente usada en cauchos, polímeros, aleaciones metálicas, recubrimientos, productos flexibles y componentes estructurales.
Otros ensayos relevantes que complementan el análisis mecánico
Además de los tres métodos principales, existen otras pruebas muy extendidas en la industria, entre ellas:
- Flexión (ASTM D790 / ISO 178) – para evaluar rigidez y resistencia al doblado en plásticos y compuestos.
- Impacto (Charpy, Izod) – para determinar la resistencia a rotura por golpe en metales y polímeros.
- Abrasion / desgaste (Taber) – común en recubrimientos, pisos, textiles y productos de alto tráfico.
- Desgarro y tensión-desgarro – muy utilizado en empaques, películas, bolsas y cauchos.
- Fatiga y carga cíclica – fundamental en biomateriales, dispositivos médicos, autopartes y materiales sometidos a uso repetitivo.
Conclusión
Estas pruebas representan el núcleo del análisis físico de materiales en la mayoría de industrias. Su aplicación adecuada, junto con la observancia de las normativas internacionales correspondientes, permite garantizar calidad, optimizar procesos productivos, asegurar el desempeño estructural de los materiales y cumplir con requisitos regulatorios.
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